
lunes, 21 de septiembre de 2026
TODA LA ESCRITURA PROCEDE DE DIOS
2 Timoteo 3:14-17 · RVR1960"Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."
Observación.
Pablo exhorta a Timoteo a permanecer en aquello que había aprendido y creído. Le recuerda que desde su niñez conocía las Sagradas Escrituras y señala que estas pueden conducir al ser humano a la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
El pasaje declara que toda la Escritura es inspirada por Dios y presenta varios efectos concretos de ella: enseña, reprende, corrige e instruye en justicia. Su propósito no es solamente aumentar nuestro conocimiento, sino preparar al creyente para vivir y realizar toda buena obra.
Interpretación.
La autoridad de la Biblia descansa en su origen. Aunque Dios utilizó escritores humanos, la Escritura tiene su fuente en Él. Por eso no debemos acercarnos a ella simplemente como a un libro de consejos religiosos, sino como a la revelación escrita de Dios.
También observamos que la Palabra está estrechamente relacionada con Cristo: las Escrituras hacen sabio al ser humano para la salvación por medio de la fe en Jesucristo. Además, continúan obrando en el creyente después de su conversión, formando su carácter y preparándolo para servir.
Por esta razón, la Palabra de Dios debe ocupar el lugar de autoridad en nuestras creencias y en nuestra conducta.
Aplicación.
Pregúntate hoy: ¿Quién tiene la última palabra cuando mis pensamientos, deseos o costumbres entran en conflicto con las Escrituras?
No basta con afirmar que creemos en la Biblia. Debemos permitir que ella nos enseñe cuando ignoramos algo, nos confronte cuando estamos equivocados, nos corrija cuando nos desviamos y nos forme para vivir justamente.
Acción del día: Identifica un área de tu vida en la que necesitas someter tus decisiones más claramente a la enseñanza de la Palabra de Dios.
Señor, gracias porque no me has dejado sin dirección. Gracias por darme tu Palabra para enseñarme, corregirme y formarme. Ayúdame a recibirla con humildad y a permitir que gobierne mis pensamientos, decisiones y conducta. Hazme cada día más semejante a Cristo y prepárame por medio de tu verdad para toda buena obra. Amén.
